DEBATE SOBRE SEXUALIDAD
Publicado por FAPA on 17 mayo, 2006 a las 5/17/2006.
El pasado domingo día 14 de mayo se publicaba en el diario La Opinión un debate sobre la educación sexual, en el mismo participó nuestra Secretaria Conchita Fuentes. La elevada tasa de embarazos en adolescentes y las encuestas que revelan el desconocimiento que muchos jóvenes poseen sobre la sexualidad hacen surgir las dudas sobre la efectividad de la formación que se ofrece acerca de esta materia. Representantes de dos colectivos de padres de alumnos y una psicóloga especializada en orientación sexual a jóvenes conversan sobre la cuestión en estas páginas.L. Casete: Los adolescentes carecen en su mayoría de la información sexual necesaria. Me resulta chocante ver en los colegios que repitan los tópicos y errores que yo conocí cuando tenía su edad. La educación sexual se está impartiendo de forma muy irregular en los colegios, porque en algunos se hace de forma sistemática y desde hace tiempo, pero en otros muchos no se imparte o se justifica mediante charlas que no son más que sesiones esporádicas en las que el resto del profesorado no se implica. Creo que es necesario que haya más formación mediante talleres o de sesiones más continuadas para que quede un poso en el colegio.
V. Gantes: La educación sexual debe ser siempre compartida entre la familia y la escuela, pero todavía persiste el tabú sobre la sexualidad. Yo no tengo problemas para hablar de estas cuestiones con mis hijos, pero creo que por parte del profesorado hay cierto miedo a abordarlas. Recuerdo que en una charla que se dio en un instituto coruñés sobre las relaciones sexuales y la menstruación, al terminar la actividad una alumna cogió una de las compresas que se habían mostrado y la pegó en la puerta del aula. La profesora castigó a toda la clase en lugar de explicar para qué servía esa compresa.
C. Fuentes: Estoy de acuerdo en que todavía hay muchos tabúes, pero tenemos que recordar que somos la herencia de lo que hemos vivido. Nuestra generación no habló sobre estos temas y por eso se han convertido en tabúes. Somos herederos de esto y por ello nuestra labor consiste en formarnos para poder transmitir a nuestros hijos estos conocimientos con confianza y respondiendo a sus preguntas con sinceridad y sin dudar, porque si no es así, después no harán otras preguntas más importantes. Los centros escolares están carentes de este tipo de formación, ya que sólo se trata el aspecto biológico en la asignatura de Coñecemento do Medio, mientras que no se habla ni de sexo ni de lo que implica.
V. Gantes: Muchos padres son reacios a que a sus hijos se les imparta formación sexual y cuando llegan a casa y dicen lo que les han explicado en el colegio, se muestran incómodos en lugar de decirles que si necesitan más información ellos mismos se la pueden dar.
C. Fuentes: Pero para dar información primero hay que tenerla, y todos los padres no somos una enciclopedia de conocimientos para dar una respuesta rápida.
V. Gantes: Yo no soy una enciclopedia, pero creo que todos podemos dar unas cuestiones básicas de información sexual a nuestros hijos.
L. Casete: En el caso de las familias, lo más importante es la actitud que muestran los padres cuando los chavales les hacen preguntas por cuestiones de sexo. Si se asustan y empiezan a mostrar con el lenguaje no verbal que les resulta incómodo, es negativo. No se trata de contestar a preguntas muy raras y te pillan perdido, no pasa nada, lo que hay que hacer es preguntarles de dónde han sacado eso. No hay que preocuparse por saber todas las respuestas, porque por mucho que sepamos de sexo, podemos estar carentes de conocimientos a muchos niveles.
V. Gantes: Esa conversación con los hijos tiene que empezar cuando los chavales comienzan a dialogar. A mí me da igual hablar con mis hijos del Deportivo que del sexo. Yo personalmente no me he encontrado con ningún caso de padres que se hayan negado a que sus hijos se les dé información sexual en el colegio.
L. Casete: Nosotros hacemos talleres con los padres antes de empezar a informar a los alumnos, pero son una ruina porque no asiste nadie. A los chavales les decimos que se llevan a casa las láminas o fotocopias que les damos para que las vean sus familias y que surja este tema en la conversación, porque también ellos tienen miedo a hablar de sexo delante de sus padres. En uno de los talleres que hicimos, una chica no asistió a ninguna de las actividades porque decía que en su casa no querían que se hablase de sexo.
V. Gantes: Lo que yo noto es que los padres ven bien que se hable de sexo en el colegio, pero no en casa, una postura a la que soy totalmente contrario.
C. Fuentes: No se puede renegar de la función de padres. Cuando antes hablaba de la inseguridad al hablar con los hijos sobre estos temas no me refería tanto a la falta de conocimientos, sino a la preparación para abordar esta cuestión. Yo no hablo con mis hijas sobre sexo de la misma forma que del Deportivo.
V. Gantes: Se puede hablar con la misma claridad pero dándole la importancia que tiene, sin que sea un tabú.
C. Fuentes: No es porque sea un tema tabú, sino porque van implícitas otras cuestiones que no están en el deporte.
V. Gantes: Una cosa es hablar de sexo y otra de amor. Lo que quiero es que mis hijos comprendan los riesgos que conlleva la práctica del sexo.
C. Fuentes: ¿Lo importante cuando se habla de sexo es que los chavales se protejan poniéndose un condón o tomándose la píldora? Yo creo que eso no es lo más importante.
V. Gantes: ¿Qué debo decirle a mi hijo, que no lo haga si no está enamorado?
L. Casete: La idea clave que hay que transmitirle a los críos es la de la toma de decisiones: lo harás con quien quiera, cuando quieras y después de haber pensado
si realmente quieres y si te dejas llevar o estás presionado. Cuando tome esa decisión, debe saber ir a una farmacia y pedir una caja de condones mirando a la cara
al farmacéutico aunque el local esté lleno, debe saber colocar un
preservativo...
si realmente quieres y si te dejas llevar o estás presionado. Cuando tome esa decisión, debe saber ir a una farmacia y pedir una caja de condones mirando a la cara
al farmacéutico aunque el local esté lleno, debe saber colocar un
preservativo...
V. Gantes: Los miembros de mi generación fuimos quienes más aspirinas compramos, porque al llegar a la farmacia acabábamos pidiéndolas en lugar de los condones.
L. Casete: Y A Coruña es una ciudad, pero en el medio rural hay localidades en las que sólo hay una farmacia que es a la que van sus padres, abuelos, los vecinos... ¿Cómo van a comprar condones allí? Otro aspecto que tratamos mucho en los talleres con los chavales es que el sexo es mucho más que lo que ellos tienen en la cabeza, que es única y exclusivamente el coito, cuando en realidad es muchísimo más. Si intentamos que conciban el sexo como algo mucho más amplio, de comunicación, de intimidad y de llegar al orgasmo cuando le apetezca al uno y al otro, puede ser una idea interesante para ellos, aunque aún así les cuesta comprenderlo.
C. Fuentes: El sexo es un aspecto más de la formación integral del individuo y, como tal, la base está en la familia. Lo demás puede ser instructivo en la escuela y más o menos amplio en función del profesional, pero la base de la formación está en la familia.
V. Gantes: Los profesores, si no están formados en esta materia, también tienen sus problemas para hablar de sexo. Como educadores que son, es una labor que tienen que realizar en las horas de tutoría.
C. Fuentes: Yo creo que el problema es que tampoco la legislación hace referencia a este tipo de formación y eso también hace que no se hable de sexualidad, porque tampoco es cuestión de hacer un curso acelerado para transmitir estos conocimientos a los chavales. Tampoco existe una asignatura sobre este tema ni un hueco para abordarlo, mientras que las tutorías sólo duran cinco minutos, cuando es una cuestión que hay que tratar con cierto rigor.
L. Casete: Una figura profesional que ayuda mucho en esta cuestión en los colegios son los orientadores, porque están descargados de la función docente. A los profesores, además, les pasa como a nosotros, que tenemos nuestra buena o mala formación sobre estos temas y nuestra dificultad para tratarlos. Si viene alguien de fuera a hacerlo, les suele parecer bien, pero sin que dé mucha lata. Yo me he encontrado un caso en el que enseñamos a poner preservativos y les pareció mal que luego los tiráramos en una papelera.
V. Gantes: Hay que hablar con la doble moral sobre esta cuestión, porque cuando los orientadores organizan una actividad sobre el sexo, siempre hay un grupo de niños que empieza con las risitas y a los que hay que decirles que si no se ríen en otras clases no tienen por qué hacerlo en esas charlas
L. Casete: Los chavales tienen muchas ganas de hablar de sexo. Cuando acabamos las sesiones, siempre se forma un corrillo, casi siempre de chicas, en el que nos hacen preguntas que no se atreven a hacer delante de los demás. En algunas ocasiones hemos organizado buzones de preguntas anónimas que respondemos en una sesión posterior.
V. Gantes: Personalmente, yo preferiría que existiera una asignatura sobre sexualidad a la de religión, que a mí no me va ni me viene.
L. Casete: En los programas del Ministerio de Educación esta formación figura como una materia transversal, aunque sólo en la teoría. Pero es que pueden hacerse muchas más cosas, como dar Matemáticas o Física no sexistas, lo que también tiene que ver con la sexualidad y la igualdad de género.
V. Gantes: Pero, ¿cómo podemos hacer eso en colegios de esta ciudad en los que niños y niñas estudian por separado? ¿Cómo se va a hablar allí de sexo? La sexualidad debe ser abordada en los centros escolares de forma regular, pero sin darle una importancia fuera de lo normal, como sucede con la educación vial o la cívica.
L. Casete: Lo más importante es fomentar desde la escuela la responsabilidad personal, de forma que si se consigue, los alumnos tendrán cuidado con el tráfico, con el sexo o con las drogas.
V. Gantes: Hay que llevar a los colegios lo que está pasando en la sociedad y no esperar a que se produzca el conflicto social para abordar los problemas. Los centros escolares deben anticiparse y tratar estas cuestiones.
C. Fuentes: No es un tema que deba abordarse de forma individual, sino que es una formación que debe tratarse junto con otros muchos factores básicamente dentro de la familia. Los embarazos de adolescentes y los contagios de sida se producen porque los jóvenes siempre piensan que les va a pasar a otros o que por hacerlo una vez no pasa nada. Esto sucede cada vez con más frecuencia porque los chavales tienen más posibilidades para relacionarse que las que teníamos nosotros.




